En los niños, la celiaquía puede dar síntomas digestivos claros (diarrea, dolor abdominal, hinchazón) pero también señales menos evidentes, como retraso del crecimiento, irritabilidad o falta de apetito. Muchos casos son incluso asintomáticos y se detectan por otras vías. El diagnóstico siempre lo hace un pediatra o digestivo infantil.
En el colegio
- Informa por escrito a tutores, profesorado y comedor escolar, y confirma cómo gestionan el menú sin gluten y la contaminación cruzada en la cocina del centro.
- Prepara con el colegio un protocolo para excursiones, talleres de cocina o fiestas donde pueda haber alimentos no controlados.
Cumpleaños y celebraciones
- Lleva su propia porción de tarta o snack a cumpleaños y celebraciones para que pueda participar sin quedar excluido.
- Habla con otras familias del entorno para que sepan qué puede o no puede comer, sin que resulte incómodo para el niño.
Según su edad, ve implicando al niño en reconocer qué alimentos son seguros: ayuda a que gane autonomía y lo viva con normalidad, no como una restricción constante.